Y tú, ¿contra quién compites?
marzo 19, 2018

Verte bien o sentirte bien?

Group of four people in the gym, exercising their legs doing cardio training; Shutterstock ID 63162007; PO: today.com

En el deporte, esa es la cuestión… Tan común como preguntarnos: qué fue primero, el huevo o la gallina?

Y es que para resolver este «enigma» tendríamos que analizar a cada persona: hay quienes se iniciaron en la actividad física por cuestiones de salud – sentirse bien -, y hay quienes lo hicieron por tener una mejor figura – verse bien; y es muy curioso notar con el paso del tiempo que las prioridades cambian! Porque quien tenía en mente sentirse bien, al notarse una mejoría en su apariencia, cae justamente en eso, y viceversa.

Si optas por sentirte bien, el ejercicio es, sin lugar a dudas, ese recurso tan eficiente que de manera mágica lo logra; seguramente has experimentado un cambio dramático en tu estado de ánimo de antes a después de entrenar. Varias veces yo misma metaforizo diciendo que voy a fabricar endorfinas. El problema comienza cuando, de tanta adicción a estas hormonas del bienestar, puede que no te des cuenta de tu apariencia: resequedad en la piel y el cabello, ojeras y semblante que denota agotamiento; pero como hiciste un cambio de tu vida del cual estás tan orgulloso, esas cosas de apariencia no solamente te dejan de preocupar, sino que gozas cuando te dicen lo demacrado que te ves (ríete lo que quieras, pero no lo niegues).

Ahora, si nos vamos hacia el otro lado, es muy común que los usuarios de un gimnasio se hagan esclavos del espejo, ya que es divertido y emocionante ir notando la tonificación y fortalecimiento de los músculos; entonces la vanidad comienza a gobernar tu vida y sueles caer en un perfeccionismo tal que ya no es placentero tu ejercicio. Te diré algo: en un mundo lleno de variedad, ser perfecto resulta anormal, sino es que imposible, y es que también las imperfecciones nos definen a cada quien, por eso hay que aceptarlas y apreciarlas, ya que conforman nuestro propio sello.

Entonces verse bien o sentirse bien no debe ser cuestión de opción, sino de inclusión, no importa cual haya llegado primero, ambas componen el lado de una balanza que debes mantener equilibrada. Cuando sientas que debes esforzarte más para verte mejor, consulta con las necesidades de tu organismo hasta dónde llevar ese esfuerzo y ten paciencia, nada se logra de la noche a la mañana. Y si en cambio sientes que necesitas más actividad para sentirte maravillosamente, lo mismo: consulta con tu organismo y también con tu vida diaria si no estás sacrificando energía necesaria para tantas otras cosas que conforman tu entorno, y sobretodo, que realmente puedas proyectar en tu rostro beneficios y no consecuencias negativas.

Ruth Atri

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