¿Con que frecuencia subes a la báscula?
marzo 19, 2018
Y tú, ¿contra quién compites?
marzo 19, 2018

De tus absurdos y tus locuras, el deporte te salva

Estoy segura que te va a parecer muy cómico de pronto el tema que ahora voy a abordar, pero tengo necesidad de hacerlo puesto que es más que real. Vas a reaccionar pensando que a ti nunca te ha sucedido, pero conforme vayas leyendo…. La careta que traes se caerá.

Todos nos hemos enamorado más de una vez, no importa qué tan pronto caigamos en el idilio ni cuánto nos dure, pero es una de las necesidades humanas. Los mismos animales requieren de la atracción para aparearse.

El enamoramiento es parecido a las endorfinas: una sensación de bienestar de tal suerte que te lleva a estar eufórico y sonriente por todo lo que esté sucediendo a tu alrededor; toleras, miras todo como de caramelo, cantas a todo pulmón, bailas, brincas, etc.

No hay persona que no disfrute de esta magia creada desde nuestro interior.

De pronto te vuelves el mejor autor de una historia de amor, te visualizas el ser humano más feliz al lado de tu amada (o), te estremece pensar en todo lo que contemplas harán juntos, no puede existir mayor perfección.

Entonces, generas expectativas, y no solamente eso, también comienzas a ponerle atributos a aquella persona que en realidad son tuyos; es decir, proyectas lo tuyo en ella.

Entonces vienen las decepciones, la realidad no corresponde a tu propia fantasía y viene el derrumbe de esos castillos de algodón de dulce.

Mientras más soñador y más alto hayas volado, más duele la caída, no se puede evitar.

¿Cómo manejar este dolor? No desaparece de la noche a la mañana, pero lo que sí puedo decirte sin temor a equivocarme, es que debes comenzar volviendo a ti mismo, sumando tus logros como persona, sacando a flote tus cualidades y valorándote.

Es aquí donde entra el deporte como lubricante de las grietas del corazón, puesto que cada día que llegas a entrenar haces surgir el poder que hay dentro de ti, ese mismo poder con el cual edificaste una historia con final ¨trágico¨ que te hizo sufrir, es el mismo que ahora estás depurando zancada tras zancada, brazada tras brazada, pedaleada tras pedaleada.

Es el esfuerzo en el deporte el que te orienta hacia ti y te vuelve a encaminar hacia tus logros personales, es el mismo que te hace soltar esas gafas que te hicieron ver un paraíso irreal para nuevamente enfocarte en tus horizontes y sí, establecer otro paraíso más real sobre tierra firme.

¿Y dónde queda el amor? Primero dentro de ti y después encontrando a esa media naranja con la que de manera recíproca se acepten, apoyen y amen sin idealismos ni utopías.

Ruth Atri

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *