De tus absurdos y tus locuras, el deporte te salva
marzo 19, 2018

¿Con que frecuencia subes a la báscula?

A veces debes suspender tu búsqueda y quedarte quieta, para que eso que tanto buscas te encuentre a ti.

La báscula, la cinta métrica, el monitor cardíaco, el plicómetro (medidor de grasa), son variables numéricas que constantemente consultan quienes vigilan su salud y apariencia.

Estos valores ayudan a ubicarte qué tan próxima estás de realizar tus objetivos generales, ya sea bajar de peso, aumentar tono muscular o mejorar tus niveles fisiológicos (azúcar en la sangre o consumo máximo de oxígeno, entre otros).

 Pero hablemos de lo que más preocupa a la mayoría de las mujeres: el peso.

Quizás te ha pasado que no obstante sigues un plan alimenticio y una rutina de entrenamiento de manera disciplinada y, cada vez que pisas la báscula, descubres que no disminuiste ningún gramo o que tal vez hasta incrementaste peso. Por supuesto que esto genera frustración; pero debes considerar varios factores: la hora del día, si estás en ayunas o comiste antes, si tienes alguna inflamación, si estás en tu período menstrual, si estás entrenando fuerza, si sufres de estreñimiento o estás deshidratada, etc.

Debido a que el cuerpo pasa por tantos cambios en un solo día, es prácticamente imposible basarte en una medición; por lo tanto, lo que más te recomendamos, es pesarte a la misma hora siempre, y si es posible, en la misma báscula.

Ahora bien, quizás no seas tan obsesionada y más bien revises tu peso una vez por semana. Las ventajas es que cuentas con un mayor lapso de tiempo para registrar cambios significativos y, por lo mismo, éstos serán más notorios.

Así mismo, hay chicas que se pesan ocasionalmente, ya sea cuando van con el médico o cuando se les cruza alguna báscula en su camino. Ellas se basan más en cómo les ajusta la ropa o en el espejo mismo, donde observan su figura, así de simple y de empírico.

Por último, están las mujeres saludables que nunca tienen el mínimo contacto con la báscula; y es porque confían en sus hábitos de vida, hacen ejercicio, comen sanamente y no tienen de qué preocuparse; para ellas, el peso corporal es irrelevante.

Pero independientemente de cuántas veces te subas a la báscula por mes, semana o día, hay ciertos puntos que debes tomar en cuenta:

  • Mientras más te preocupes, menos cambios positivos vas a notar, es como quien se encierra en un problema y no se sale para ver en perspectiva las soluciones que indudablemente están fuera de él.

 

  • No peques de estricta, ya que finalmente, no se trata de algo que determine aspectos trascendentales en tu vida. No quieras tampoco renunciar a todos los placeres culinarios que la vida te ofrece por reprimirte.

 

  • Cuando realizas entrenamiento de fuerza, la mayoría de las veces que pises la báscula, observarás que subiste de peso, esto sucede simplemente por el aumento de masa muscular, que en sí es más pesada que la grasa, así que se trata de una buena noticia. Aquí es donde mejor puedes notar el cambio de tu figura en la ropa.

 

  • Si padeces sobre peso y estás iniciando algún plan para regularlo, no temas a la báscula; lo primero que debes hacer es creer y confiar en ti; luego, tener disciplina, constancia y paciencia con tu plan, llegará el momento que le encontrarás gusto y placer, de tal suerte que ya te rehusarás a dejarlo.

 

  • No te preocupes, por sí solo bajará tu peso, ya que no se trata de enfocarte en  adelgazar propiamente, sino de dar calidad a tu vida, así se dará de manera natural, sin forzarte ni someterte. Después de todo, superarse implica sacrificios, mas no suplicios.

 

  • Si fallaste recuerda, siempre hay una oportunidad para comenzar de nuevo; se llama “HOY”

 

José Manuel Nava

 

 

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